El alma no descansa en respuestas, descansa en Dios mismo
«En Dios solamente reposa mi alma; de él viene mi salvación.»
Salmo 62:1
David no dice que su alma reposa cuando entiende lo que está pasando, ni cuando tiene garantías de cómo saldrá todo. Dice que reposa «en Dios solamente». El reposo que describe no depende de tener las circunstancias resueltas, sino de haber puesto el peso completo de su confianza en una sola persona.
Es fácil buscar descanso en certezas: un plan claro, una respuesta rápida, una señal. Pero esas cosas cambian, y el alma que se apoya en ellas también se mueve con ellas. Cuando el alma reposa solo en Dios, deja de necesitar que todo lo demás esté quieto para poder estarlo ella misma.
Para pensarlo hoy
- Identifique en qué ha estado buscando reposo además de en Dios.
- Suelte, aunque sea por hoy, la necesidad de tener todas las respuestas.
- Repita esta frase como una decisión, no solo como un sentimiento: «en Dios solamente reposa mi alma».