No todo lugar donde mire ayuda igual
«Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra.»
Salmo 121:1-2
El salmista empieza con una pregunta honesta, no con una respuesta ya resuelta: «¿de dónde vendrá mi socorro?». No finge tener claro de antemano dónde encontrar ayuda. Mira a los montes — un lugar donde en su época se buscaba refugio, y también donde se levantaban altares a otros dioses — y se pregunta si eso basta.
La respuesta que se da a sí mismo redirige la mirada: no hacia el monte en sí, sino hacia quien hizo los cielos y la tierra, incluyendo esos mismos montes. El socorro no viene del lugar donde parece más visible la ayuda, sino de quien está detrás de todo lugar.
Para pensarlo hoy
- Nombre dónde ha estado buscando ayuda últimamente.
- Pregúntese si esa fuente puede sostener lo que realmente necesita.
- Redirija su mirada a Dios, no como último recurso, sino como el primero.