Su debilidad no es el obstáculo
Por Giovany Quintero
«Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi potencia en la flaqueza se perfecciona. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis flaquezas, porque habite en mí la potencia de Cristo.»
2 Corintios 12:9 · Reina-Valera 1909
Pablo había pedido tres veces que Dios quitara «un aguijón en mi carne» que lo atormentaba. No obtuvo lo que pidió. Obtuvo, en cambio, esta respuesta — que en un primer momento podría sonar como un no disfrazado, pero que Pablo termina recibiendo como algo mucho mejor que un sí.
«Bástate mi gracia» no es un premio de consolación (en esta versión se lee «mi potencia en la flaqueza se perfecciona»; «flaqueza» es debilidad y «potencia», poder). Es una redefinición de dónde se manifiesta realmente el poder de Dios: no a pesar de la debilidad que usted quisiera que desapareciera, sino precisamente ahí, en ese lugar exacto donde ya no puede sostenerse con sus propias fuerzas.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos de fortaleza y ánimo.
Para pensarlo hoy
- Nombre la debilidad o limitación que hoy preferiría no tener.
- Considere que tal vez no será quitada, sino usada.
- Deje que el poder de Dios repose ahí, en lugar de seguir luchando en solitario.