Suelte lo que le quita la paz
Por Giovany Quintero
«Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.»
Filipenses 4:6-7 · Reina-Valera 1909
Pablo escribe esto desde una prisión, no desde una vida cómoda donde resulta fácil no angustiarse. Y aun así no dice “angústiese lo menos posible”; dice «por nada estéis afanosos». La instrucción es tan amplia como la ansiedad misma, precisamente porque viene de alguien que tenía motivos reales para sentirla.
El camino que propone no es dejar de sentir la preocupación, sino convertirla en algo concreto: una petición, dicha con gratitud, entregada a Dios. No promete que el problema se resuelva de inmediato. Promete algo distinto — una paz que no depende de entender la solución, y que se queda de guardia sobre su corazón y su entendimiento mientras espera.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre la ansiedad.
Para pensarlo hoy
- Nombre con precisión lo que le tiene ansioso ahora mismo, en lugar de dejarlo como una inquietud difusa.
- Conviértalo en una petición concreta, no solo en una preocupación que da vueltas.
- Añada gratitud aunque el problema siga exactamente igual que antes de orar.