La aflicción no tiene la última palabra
«Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo.»
Juan 16:33
Jesús no promete aquí un mundo sin aflicción. Dice justo lo contrario: «en el mundo tendréis aflicción», sin condicionales ni excepciones. La paz que ofrece no depende de que las dificultades desaparezcan.
Lo que cambia todo es la palabra que sigue: «pero confiad, yo he vencido al mundo». No dice «venceré», en futuro, como una promesa todavía pendiente. Lo dice ya hecho. La victoria no está esperando el final de su dificultad actual; ya ocurrió, y es sobre esa victoria ya conseguida que se sostiene la paz de hoy.
Para pensarlo hoy
- Reconozca la aflicción real que enfrenta, sin minimizarla ni fingir que no existe.
- Recuerde que la victoria ya está conseguida, no pendiente de que su situación mejore.
- Busque la paz en esa certeza, no en la ausencia de dificultad.