Brote verde creciendo sobre tierra seca y agrietada

Devocional corto
Salmo 147:3 · Un cuidado cercano y sin prisa
Salmo 147:3

No solo sana: venda cada herida

Por Giovany Quintero

«El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.»

Salmo 147:3 · Reina-Valera 1909

El salmo celebra a un Dios que reúne a los desterrados y reconstruye lo que estaba en ruinas (v. 2). Justo después aparece una frase muy íntima: no solo reconstruye muros, también sana corazones.

El verbo «liga» (ligar una herida es vendarla) describe un cuidado cercano y paciente. Vendar una herida no la cierra de inmediato: la protege mientras sana. Es una imagen honesta, que no promete que el dolor se acabe hoy, sino que Dios se ocupa de la herida de cerca y sin prisa. Y el verbo está en presente: lo hace ahora.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos de esperanza y consuelo.

Para pensarlo hoy

  1. Nombre la herida que todavía duele, sin apurar su sanidad.
  2. Permítase recibir cuidado, no solo resolver: pida ayuda a quien pueda dársela.
  3. Recuerde que sanar toma tiempo y que él se ocupa de la herida mientras tanto.

Oración

Señor, tengo un corazón herido. Véndalo con tu cuidado, sin prisa, y dame paciencia para dejar que sane. Amén.

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