No solo sana: venda cada herida
Por Giovany Quintero
«El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.»
Salmo 147:3 · Reina-Valera 1909
El salmo celebra a un Dios que reúne a los desterrados y reconstruye lo que estaba en ruinas (v. 2). Justo después aparece una frase muy íntima: no solo reconstruye muros, también sana corazones.
El verbo «liga» (ligar una herida es vendarla) describe un cuidado cercano y paciente. Vendar una herida no la cierra de inmediato: la protege mientras sana. Es una imagen honesta, que no promete que el dolor se acabe hoy, sino que Dios se ocupa de la herida de cerca y sin prisa. Y el verbo está en presente: lo hace ahora.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos de esperanza y consuelo.
Para pensarlo hoy
- Nombre la herida que todavía duele, sin apurar su sanidad.
- Permítase recibir cuidado, no solo resolver: pida ayuda a quien pueda dársela.
- Recuerde que sanar toma tiempo y que él se ocupa de la herida mientras tanto.