Antes de pedir dirección, pide poder escuchar
«Hazme oír por la mañana tu misericordia, porque en ti he confiado; hazme saber el camino por donde ande, porque a ti he elevado mi alma.»
Salmo 143:8
Es interesante el orden de esta oración. David no empieza pidiendo que le muestren el camino; empieza pidiendo oír la misericordia de Dios «por la mañana», antes que cualquier otra cosa. Parece saber que tomar decisiones sin haber escuchado primero la misericordia de Dios es empezar el día mal apoyado.
Solo después de eso llega la segunda petición: «hazme saber el camino por donde ande». La dirección le importa, y mucho, pero la pide desde un lugar distinto: uno donde ya ha confiado y ya ha elevado su alma. El camino se busca mejor cuando el corazón ya descansó en la misericordia, no cuando todavía está ansioso buscando certezas.
Para pensarlo hoy
- Empiece hoy pidiendo oír la misericordia de Dios, antes de pedirle respuestas concretas.
- Nombre una decisión donde necesita que Dios le muestre el camino.
- Eleve su alma a Dios como una forma consciente de confiar, no solo de esperar.