Manos sosteniendo unas pocas monedas con luz tenue

Devocional para mujeres
Lucas 21:3-4 · La ofrenda más pequeña, la más grande
Lucas 21:3-4

Lo que Jesús vio no fue la cantidad, sino lo que le costó

Por Giovany Quintero

«Y dijo: De verdad os digo, que esta pobre viuda echó más que todos: Porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios; mas ésta de su pobreza echó todo el sustento que tenía.»

Lucas 21:3-4 · Reina-Valera 1909

Jesús estaba en el templo, y «mirando, vió á los ricos que echaban sus ofrendas en el gazofilacio» (Lucas 21:1; el «gazofilacio» era el lugar del templo donde se depositaban las ofrendas). Entre ellos se acercó una viuda muy pobre que echó «dos blancas» (v. 2), las monedas de menor valor que circulaban. En una época en que las viudas solían quedar sin recursos, esa ofrenda representaba, literalmente, todo lo que tenía para ese día.

Jesús usa una frase solemne, «De verdad os digo» (v. 3), y afirma algo que desafía toda contabilidad: «esta pobre viuda echó más que todos». En números, los ricos habían dado más. Pero Jesús no mide por el monto, sino por lo que queda después de dar: los otros echaron «de lo que les sobra»; ella, «de su pobreza», echó «todo el sustento que tenía» (v. 4).

Conviene leer la escena con cuidado. Jesús no pide a nadie que dé todo lo que tiene ni condena a quien da de lo que le sobra: describe lo que ve y lo valora. Y lo dice justo después de advertir contra los escribas que «devoran las casas de las viudas» (Lucas 20:47). La escena no es un elogio de la pobreza explotada, sino de un corazón que confió en Dios con todo lo que tenía.

Lo que esta viuda enseña a las mujeres de hoy no es que su valor dependa de lo que den, sino que lo pequeño, ofrecido con fe, no pasa desapercibido para Dios. Tal vez usted no tenga mucho tiempo, dinero o energía para dar. Esta historia le recuerda que Jesús ve lo que hay detrás de cada ofrenda, incluso cuando nadie más lo nota.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre confiar en Dios.

Para pensarlo hoy

  1. Piense en algo pequeño que pueda dar hoy (tiempo, una llamada, una ayuda, una ofrenda) y hágalo con alegría.
  2. No se compare con quienes dan más: Jesús no midió por el monto.
  3. Si hoy es usted quien necesita, permítase recibir ayuda sin vergüenza.
  4. Pida a Dios ojos para ver a las viudas y mujeres solas de su comunidad, y cómo acompañarlas.

Oración

Señor, tú ves lo que otros no ven. Acepta lo poco que tengo y úsalo como quieras. Que mi vida sea una ofrenda dada con confianza y sin comparaciones. Amén.

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