Hazlo según tus fuerzas
Por Giovany Quintero
«Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría.»
Eclesiastés 9:10 · Reina-Valera 1909
Este versículo es para quienes estudian, trabajan, entrenan o sirven y a veces se preguntan si todo ese esfuerzo vale la pena. «Todo lo que te viniere á la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas»: una tarea de la universidad, un turno de trabajo, un proyecto o una responsabilidad pequeña. Sin hacerlo a medias ni con la mente en otra parte.
Conviene leerlo en su contexto. El autor mira la vida «debajo del sol» (Eclesiastés 9:9) y reconoce que es breve: «porque en el sepulcro, adonde tú vas, no hay obra, ni industria, ni ciencia, ni sabiduría» (9:10; «industria» es aquí actividad), es decir, que el tiempo para obrar es ahora. Justo antes anima a disfrutar con gratitud del pan y de la vida que Dios da (9:7-9). Trabajo y gozo van juntos, no están enfrentados.
Para quien sigue a Jesús, además, el esfuerzo no es para impresionar a nadie, sino una forma de dar gracias por lo que Dios te dio: tu inteligencia, tu salud y tu oportunidad de estudiar o trabajar. Y hacerlo «según tus fuerzas» no es trabajar sin descanso: Dios mismo estableció un día de reposo (Éxodo 20:9-10).
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos de fortaleza y ánimo.
Para pensarlo hoy
- Elige la tarea que más estás aplazando y trabaja en ella veinticinco minutos sin distracciones.
- Pregúntate: ¿estoy dando mi mejor esfuerzo en lo que tengo hoy a mano o esperando una oportunidad «mejor»?
- Programa también tu descanso: dormir y desconectar forma parte de hacer las cosas bien.