C.S. Lewis y Génesis 1:27: No Hay Personas Comunes — Devocional

Valle y cordillera vistos desde lo alto, sensación de grandeza

Inspirado en C.S. Lewis
Génesis 1:27 · No hay personas comunes
Génesis 1:27

Nunca ha hablado con un simple mortal

«Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.»

Génesis 1:27

En su ensayo El peso de la gloria, C.S. Lewis escribió que no existen las «personas comunes» y que nadie ha hablado jamás con un simple mortal. Naciones, culturas, obras de arte, civilizaciones enteras son, según él, mortales comparadas con lo que somos nosotros: seres que, de un modo u otro, vivirán para siempre.

Lewis no inventó esa idea; la tomó prestada, de forma bastante directa, de un versículo que aparece en el primer capítulo de la Biblia. Génesis 1:27 no describe a un grupo selecto de personas especiales formadas a imagen de Dios. Describe a toda persona, sin excepción, desde el principio del relato.

Esto cambia algo muy concreto en cómo mira a quienes tiene alrededor. La persona que le atendió con desgano hoy, el familiar difícil, el desconocido en la fila del supermercado: cada uno lleva, sin que se note a simple vista, la misma imagen que usted lleva. No hay una jerarquía de valor entre unas personas y otras según lo que aportan, logran o representan.

Y también cambia cómo se mira a sí mismo. Si hoy siente que su vida es demasiado ordinaria para importar, Génesis 1:27 — y la observación de Lewis que le siguió siglos después — dice lo contrario: no hay tal cosa como una vida meramente común, porque no hay tal cosa como una persona común.

Para pensarlo hoy

  1. Piense en alguien que hoy trató como si fuera «común». Recuerde que también lleva la imagen de Dios.
  2. Note si usted mismo se siente «demasiado ordinario» para tener valor o propósito.
  3. Recuerde que la dignidad de cada persona no depende de lo que logra, sino de quién la creó.

Oración

Señor, ayúdame a ver a las personas que hoy cruce en mi camino como lo que realmente son: portadoras de tu imagen, no personas comunes. Y ayúdame a recordar que esa misma dignidad también es mía. Amén.

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