Dios no elige entre darte calor o protegerte, hace las dos cosas a la vez
«Porque sol y escudo es Jehová Dios; gracia y gloria dará Jehová. No quitará el bien a los que andan en integridad.»
Salmo 84:11
El sol da luz, calor, vida; el escudo protege, detiene, resguarda. Son funciones distintas, casi opuestas: una avanza hacia ti para darte algo, la otra se interpone para evitarte un daño. El salmista dice que Dios es ambas cosas al mismo tiempo. No tienes que elegir entre un Dios que te bendice y un Dios que te protege; los dos gestos vienen de la misma mano.
Y añade algo importante: «no quitará el bien a los que andan en integridad». No es una promesa de que nunca falte nada, sino la seguridad de que Dios no retiene lo bueno por capricho. Cuando el bien tarda, no es porque Dios se haya vuelto escudo en lugar de sol; sigue siendo ambos, incluso cuando el tiempo de espera se siente largo.
Para pensarlo hoy
- Piense en un área donde necesita luz y calor de parte de Dios hoy.
- Piense en un área donde necesita que Dios sea su escudo.
- Confíe en que ambas necesidades le importan a Dios por igual.