Gotas de lluvia en un cristal con luces desenfocadas de colores al fondo

Devocional para adolescentes
Salmo 139:23-24 · Sincero con Dios
Salmo 139:23-24

Sé sincero con Dios

Por Giovany Quintero

«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos: Y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.»

Salmo 139:23-24 · Reina-Valera 1909

David escribió este salmo, y casi todo él trata de una idea: Dios lo conoce por completo. Sabe cuándo se sienta y cuándo se levanta, entiende sus pensamientos desde lejos y conoce sus palabras antes de que las diga (Salmo 139:1-4). A algunos adolescentes les incomoda que Dios los conozca tan bien; a David le parecía «Más maravillosa es la ciencia que mi capacidad» (139:6; es decir, más maravilloso de lo que podía entender).

Por eso el final del salmo es una oración muy valiente: «Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos». David no le muestra a Dios una versión editada de sí mismo. Le pide que mire dentro, incluso lo que no dice en voz alta. Otras traducciones ponen “inquietudes” o “ansiedades” en lugar de «pensamientos», y a veces eso es justo lo que se nos llena la cabeza.

Luego añade: «ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno». Lo importante es que la sinceridad no es para ser juzgado, sino para ser guiado: David quiere que Dios le corrija el rumbo. Tú también puedes ser sincero con Dios, con lo que sientes y con lo que has hecho mal, sin disfraces. Él ya lo sabe, y puedes hablarle igual.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre la ansiedad.

Para pensarlo hoy

  1. Escribe en una hoja lo que más te preocupa ahora mismo y léeselo a Dios en voz baja.
  2. Haz la oración del salmo (139:23-24) con tus propias palabras: “Dios, mira mi corazón y guíame”.
  3. Habla con una persona de confianza si lo que llevas dentro pesa demasiado: ser sincero con Dios no sustituye pedir ayuda a quienes te cuidan.

Oración

Dios, tú me conoces mejor que nadie. Te cuento hoy lo que me preocupa y lo que no me gusta de mí. Examina mi corazón y guíame por tu camino. Amén.

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