Tu juventud, con Dios
Por Giovany Quintero
«Y ACUÉRDATE de tu Criador en los días de tu juventud, antes que vengan los malos días, y lleguen los años, de los cuales digas, No tengo en ellos contentamiento;»
Eclesiastés 12:1 · Reina-Valera 1909
Eclesiastés es el libro de alguien que ha observado la vida «debajo del sol» y llega a una conclusión incómoda: sin Dios, nada termina de llenar. Casi al final aparece un consejo para quienes están en plena juventud: «Acuérdate de tu Criador en los días de tu juventud» («Criador» es Creador).
El motivo del consejo es el tiempo. El autor describe con imágenes el paso de los años y el final de la vida (Eclesiastés 12:2-7): la luz se apaga, las fuerzas se debilitan y, al final, el espíritu vuelve a Dios, que lo dio (12:7). No pretende asustarte: te recuerda que la juventud pasa y que lo que se aplaza para “después” suele quedarse sin hacer.
“Acordarse” en la Biblia no es solo recordar un dato: es vivir teniendo presente a Dios. Para un joven eso significa tomar las decisiones sobre estudios, trabajo, amistades y tiempo con Dios en el centro, y no dejarlo para cuando todo esté resuelto. No hace falta tener todo claro: puedes empezar hoy con una conversación, un rato de lectura o una decisión pequeña tomada pensando en él.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre confiar en Dios.
Para pensarlo hoy
- Dedica hoy diez minutos a estar a solas con Dios: sin móvil, solo lectura, oración y silencio.
- Haz una lista de lo que sueles dejar “para después” en tu relación con Dios y elige una cosa para hacer esta semana.
- Pregúntate: ¿en cuál de mis decisiones de este año sigue Dios sin ser parte de la conversación?