Amamos porque él amó primero
Por Giovany Quintero
«Nosotros le amamos á él, porque él nos amó primero.»
1 Juan 4:19 · Reina-Valera 1909
La frase es corta y desarma una idea muy común: que amar a Dios sea un logro que uno alcanza a base de disciplina. Juan lo pone al revés. Nuestro amor no es la causa, es la respuesta. Antes de que uno pensara en amar a Dios, Dios ya había tomado la iniciativa.
Eso cambia el enfoque de la vida espiritual. Quien intenta producir amor por Dios desde cero suele terminar agotado, comparándose y sintiendo que nunca llega. Quien empieza recordando que fue amado primero descubre que el amor nace casi solo, como el eco de una voz que ya sonó.
El mismo pasaje une esto con el amor a los demás: el versículo siguiente dice que quien dice amar a Dios y aborrece a su hermano, es mentiroso (v.20). El amor recibido no se queda contenido; llega a las relaciones concretas. Amar a otros es la forma visible de haber sido amado.
Y hay una verdad tranquilizadora: si el amor de Dios llegó primero, no depende de nuestra respuesta. Puede haber días de amor tibio de nuestra parte, pero el suyo no fue condicional. Eso no justifica la indiferencia, pero sí quita el miedo a que un día bajo lo cancele todo.
Si quiere conocer el contexto original y el significado detallado de este pasaje, lea el estudio del significado de 1 Juan 4:19.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre el amor de Dios.
Para pensarlo hoy
- Recuerde hoy una muestra concreta de que Dios lo amó primero: un momento, una persona, una gracia.
- Cambie el punto de partida de “debo amar más” a “ya fui amado”.
- Deje que ese amor recibido llegue a alguien concreto, con un gesto sencillo hoy.
- Descanse si su amor por Dios se siente tibio: el de él no depende de su nivel de fervor.
