Pequeño brote verde creciendo en la tierra

Inspirado en Susanna Wesley
Proverbios 22:6 · Educar con constancia
Proverbios 22:6

Instruir al niño, con constancia

Por Giovany Quintero

«Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.»

Proverbios 22:6 · Reina-Valera 1909

Susanna Wesley (1669-1742) fue la esposa de Samuel Wesley, pastor anglicano de Epworth, en Inglaterra, y la madre de John y Charles Wesley, impulsores del movimiento metodista. La tradición habla de diecinueve hijos, de los cuales se dice que unos diez llegaron a la edad adulta. En el hogar de Epworth, con recursos limitados, ella se encargó de la educación de sus hijos.

Se recuerda que dedicaba un tiempo semanal a cada hijo para hablar a solas sobre su vida espiritual, y que educaba en casa con orden y constancia, también a las hijas. Según una tradición muy repetida, cuando necesitaba orar en medio de una casa llena de niños, se cubría la cabeza con su delantal y todos sabían que no debían interrumpirla.

Proverbios 22:6 no es una garantía mecánica, sino un principio de sabiduría: «Instruye al niño en su carrera» («carrera» significa aquí camino o rumbo). El verbo traducido «instruye» lleva la idea de dedicar o iniciar a alguien en algo, y muchos comentaristas entienden «en su carrera» como el camino que conviene a cada niño; es una lectura posible, no la única. La formación que pide el proverbio es paciente, y su fruto aparece con los años: «aun cuando fuere viejo».

El ejemplo de Susanna no está en haber sido perfecta, sino en que no dejó la formación espiritual de sus hijos a la casualidad. Si cuida a niños —hijos, nietos, alumnos—, piense qué momento semanal y concreto puede reservar para cada uno. Y si su casa es ruidosa y sus recursos escasos, como lo fueron los de ella, recuerde que lo constante pesa más que lo extraordinario.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre la sabiduría y la guía de Dios.

Para pensarlo hoy

  1. Reserve un momento fijo a la semana para hablar a solas con cada niño a su cuidado.
  2. Ore por ellos por su nombre, uno a uno.
  3. Enseñe con el ejemplo: lo que ven en usted pesa tanto como lo que oyen.

Oración

Señor, me has confiado a personas que dependen de mi cuidado. Dame constancia, paciencia y sabiduría para guiarlas por tu camino, y confío en que tú harás crecer lo que se siembra con amor. Amén.

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