Da un paso hacia Dios, y él responde
Por Giovany Quintero
«Allegaos á Dios, y él se allegará á vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros de doblado ánimo, purificad los corazones.»
Santiago 4:8 · Reina-Valera 1909
El versículo tiene una estructura sencilla y una promesa clara: «allegaos á Dios, y él se allegará á vosotros» (allegarse es, en español antiguo, acercarse). Dios no pide que uno llegue perfecto, pide que se mueva. Y la respuesta no se hace esperar en la frase: al paso humano le sigue el paso de Dios.
No debe leerse como si Dios estuviera lejos hasta que uno lo empuje. Toda la Biblia enseña que Dios toma la iniciativa primero. Lo que este versículo describe es la experiencia de quien decide volverse hacia él: descubre que Dios ya estaba dispuesto a encontrarse con él.
Santiago sigue con dos instrucciones muy concretas: «limpiad las manos» y «purificad los corazones». Las manos hablan de lo que se hace; el corazón, de lo que se quiere. Y el adjetivo «de doblado ánimo» describe muy bien a quien quiere a Dios y al mismo tiempo se guarda una parte para otras cosas.
Acercarse, entonces, incluye ser honesto. No se trata de una emoción religiosa pasajera, sino de reordenar prioridades: reconocer dónde el corazón está dividido y traerlo de nuevo a una sola dirección. Es un movimiento sencillo de describir y exigente de hacer, y por eso conviene hacerlo hoy.
Si quiere conocer el contexto original y el significado detallado de este pasaje, lea el estudio del significado de Santiago 4:8.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre el perdón y la gracia.
Para pensarlo hoy
- Dé un paso concreto hacia Dios hoy: una oración sincera, una lectura, una conversación honesta con él.
- Recuerde que la respuesta de Dios acompaña al paso: «y él se allegará á vosotros».
- Nombre en dónde su corazón está dividido y preséntelo a Dios sin maquillaje.
- Revise sus «manos»: una decisión concreta que necesita corregir.
