Libro abierto y taza de té junto a una ventana con gotas de lluvia

Devocional de los Salmos
Salmo 94:19 · Consuelo cuando la mente no se calla
Salmo 94:19

Cuando los pensamientos se multiplican, el consuelo de Dios también

Por Giovany Quintero

«En la multitud de mis pensamientos dentro de mí, tus consolaciones alegraban mi alma.»

Salmo 94:19 · Reina-Valera 1909

El Salmo 94 no nace de una mente tranquila. Su autor ve injusticia a su alrededor y pregunta: «¿Quién se levantará por mí contra los malignos?» (v. 16); reconoce que, si Jehová no lo ayudara, «presto morara mi alma en el silencio» (v. 17; “presto” significa pronto) y que, cuando decía «mi pie resbala», la misericordia de Dios lo sustentaba (v. 18). El salmista no describe un alivio sin preocupaciones, sino consuelo en medio de ellas: es en «la multitud de mis pensamientos dentro de mí» donde Dios actúa.

Fíjese en una palabra del versículo: «alegraban». El texto no dice que las consolaciones hicieran desaparecer los pensamientos ni que los ordenaran, sino que alegraban el alma mientras los pensamientos seguían allí. La consolación de Dios no siempre apaga la mente; a veces le da al alma un lugar firme donde descansar mientras la mente sigue ocupada. Por eso no hace falta esperar a que todo se calle para acudir a él: puede llevarle sus pensamientos tal como están, y dejar que la misma misericordia que sostuvo al salmista lo sostenga a usted.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre la ansiedad.

Para pensarlo hoy

  1. Escriba los pensamientos que más se repiten hoy y preséntelos a Dios uno por uno.
  2. Recuerde una ocasión en que la misericordia de Dios lo sustentó cuando decía «mi pie resbala».
  3. Si sus pensamientos le desbordan de manera constante, hable también con una persona de confianza o con un profesional: buscar ayuda no es falta de fe.

Oración

Señor, mi mente está llena de pensamientos que no sé cómo ordenar. No te pido que desaparezcan de golpe, sino que tus consolaciones lleguen a mi alma en medio de ellos y la alegren. Sostenme cuando sienta que resbalo. Amén.

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