Puede temer y confiar a la vez
Por Giovany Quintero
«En el día que temo, yo en ti confío.»
Salmo 56:3 · Reina-Valera 1909
El título del salmo lo sitúa en un momento concreto: cuando los filisteos prendieron a David en Gat. La Biblia dice que allí tuvo «gran temor» (1 Samuel 21:12). El salmo no empieza negando ese miedo: lo nombra. «El día que temo» es una confesión honesta, no una fe fingida.
La frase no dice “cuando no temo” ni “para dejar de temer”. El miedo y la confianza ocupan el mismo día. Confiar, aquí, es una decisión que se toma con el miedo presente, no una emoción que llega cuando el miedo se va. El mismo salmo llega después a «no temeré» (v. 4), pero ese paso viene tras decidir confiar.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre el miedo y la valentía.
Para pensarlo hoy
- Nombre su miedo de hoy sin minimizarlo.
- Diga en voz alta «yo en ti confío», aunque el miedo siga ahí.
- Recuerde que David lo oró cautivo, no en un día tranquilo.