Dios no espera a que dejes de llorar
Por Giovany Quintero
«Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.»
Salmo 34:18 · Reina-Valera 1909
Hay un tipo de dolor que no se puede arreglar rápido. Una pérdida, una despedida que no fue como uno hubiera querido, un vacío que no se llena con una frase bonita ni con “todo pasa por algo”. Y en medio de ese tipo de dolor, muchas veces sentimos que también deberíamos tener fe suficiente para no sentirlo tanto — como si estar roto fuera, además de doloroso, una falla espiritual.
Este versículo lo escribió alguien que sabía exactamente de qué hablaba. David, huyendo por su vida, había llegado a fingirse loco delante de un rey extranjero para no ser matado — dejando que la saliva le corriera por la barba, actuando como un demente, solo para sobrevivir un momento más. No es el salmo de alguien que teorizaba sobre el sufrimiento desde la distancia. Es el salmo de alguien que había tocado fondo, literalmente.
Y lo que escribe después de esa experiencia no es una fórmula para dejar de sentir dolor. Es una promesa distinta: «cercano está Jehová á los quebrantados de corazón». Fíjese que no dice “cercano está Jehová a los que ya superaron su quebranto”. Dice cercano a los quebrantados — en el momento exacto de estarlo. Las palabras hebreas detrás de «quebrantado» y «contrito» no describen tristeza leve; describen algo roto, aplastado, molido. Dios no suaviza la descripción del dolor para hacerlo más presentable.
Eso significa que no tiene que esperar a sentirse mejor para acercarse a él. No tiene que fingir que ya lo superó, ni actuar con más fe de la que realmente siente hoy. La promesa es exactamente al revés: es en el quebranto, no después de él, donde Dios se declara cercano.
Si hoy su corazón está roto, no necesita esconderlo para que Dios se acerque. Ya está cerca.
Si quiere conocer el contexto original y el significado detallado de este pasaje, lea el estudio del significado de Salmo 34:18.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos de esperanza y consuelo.
Para pensarlo hoy
- Permítase sentir lo que realmente siente, sin exigirse fingir una fe que hoy no tiene.
- Recuerde que el versículo no pide que supere el dolor primero. Promete cercanía en medio de él.
- No confunda quebranto con falta de fe. Hasta David, un hombre conforme al corazón de Dios, escribió esto desde el fondo.
- Hoy, en lugar de esconder su dolor, llévelo tal como está delante de Dios.
