Horizonte marino en calma al amanecer

Devocional de los Salmos
Salmo 130:5 · Esperar sin saber todavía cuándo termina la espera
Salmo 130:5

Esperar en Dios no es quedarse quieto sin rumbo

Por Giovany Quintero

«Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; en su palabra he esperado.»

Salmo 130:5 · Reina-Valera 1909

El Salmo 130 empieza «de los profundos», en angustia real, y va pasando del clamor a la espera. La repetición —«esperé… esperó… he esperado»— no describe resignación pasiva, sino una espera sostenida y deliberada, apoyada en algo concreto: «su palabra», no en que la circunstancia cambiara primero.

Vale la pena distinguir entre esperar que Dios haga algo específico y esperar en Dios mismo, en lo que él ha dicho. La primera depende del resultado; la segunda puede sostenerse incluso mientras la respuesta todavía no llega, porque descansa en su carácter, no en el desenlace.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos de esperanza y consuelo.

Para pensarlo hoy

  1. Nombre lo que hoy está esperando de Dios y note en qué basa esa espera.
  2. Distinga entre esperar un resultado concreto y esperar en la palabra de Dios.
  3. Repita hoy, como el salmista, «esperé… esperó mi alma», como una decisión, no solo un sentimiento.

Oración

Señor, desde lo profundo de mi espera quiero decir contigo: esperé yo a ti, espera mi alma, y en tu palabra espero. Sostenme mientras la respuesta todavía no llega. Amén.

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