Ninguna condenación en Cristo Jesús
Por Giovany Quintero
«Ahora pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu.»
Romanos 8:1 · Reina-Valera 1909
Las dos primeras palabras del versículo, «Ahora, pues», marcan un punto de llegada. Pablo viene de describir, al final del capítulo 7, una lucha interior muy real, que termina con un grito: «¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del cuerpo de esta muerte?» (7:24), y con una respuesta: «Gracias doy á Dios, por Jesucristo Señor nuestro» (7:25). El capítulo 8 empieza desde esa respuesta.
«Ninguna condenación hay» es una afirmación categórica. No dice menos condenación, ni condenación solo en los días malos. El término que Pablo usa se refiere a la sentencia que sigue a un veredicto de culpa, y declara que, para quienes están en Cristo Jesús, esa sentencia ya no está pendiente. No es un sentimiento de alivio que dependa de cómo uno se levante hoy; es una declaración sobre la posición de la persona ante Dios.
Eso no invita a la indiferencia. El versículo describe a esas personas como las que «no andan conforme á la carne, mas conforme al espíritu». En el hilo del capítulo (8:2-4), esa descripción aparece como consecuencia de lo que Dios hizo en Cristo, y no como la condición para obtener la absolución. Dicho de otro modo: la ausencia de condenación no se gana caminando bien; es el terreno desde el que se aprende a caminar.
Conviene distinguir entre condenación y convicción. La convicción señala algo concreto que debe corregirse y viene acompañada de un camino para volver; la condenación declara que ya no hay camino. El texto de hoy habla de lo segundo: para quien está en Cristo, esa sentencia fue quitada. Eso no hace que el pecado deje de importar; hace posible mirarlo de frente sin que el miedo a ser rechazado lo esconda.
Si quiere conocer el contexto original y el significado detallado de este pasaje, lea el estudio del significado de Romanos 8:1.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre el perdón y la gracia.
Para pensarlo hoy
- Distinga hoy entre convicción y condenación: la primera señala algo concreto y ofrece un camino de regreso; la segunda dice que ya no hay regreso.
- Nombre en voz alta lo que le acusa y respóndale con lo que el versículo afirma sobre quienes están en Cristo Jesús.
- No espere sentirse perdonado para creer el versículo: la declaración descansa en lo que Cristo hizo, no en su estado de ánimo.
- Dé hoy un paso concreto «conforme al Espíritu», como respuesta agradecida y no como pago de una deuda.
