Pedir, buscar y llamar, sin cansarse
Por Giovany Quintero
«Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.»
Mateo 7:7 · Reina-Valera 1909
El versículo tiene tres imperativos: pedid, buscad, llamad. En griego están en un tiempo que sugiere acción continua, algo así como “seguid pidiendo, seguid buscando, seguid llamando”. Jesús no describe un intento único que se abandona a la primera puerta cerrada, sino una actitud sostenida.
Los tres verbos, además, van subiendo en esfuerzo: pedir es hablar, buscar es moverse, llamar es insistir en una puerta cerrada. Jesús reconoce que orar no siempre será tan fácil como formular una petición; a veces implicará esperar, indagar y tocar una y otra vez.
Lo que sostiene esa perseverancia está unos versículos más adelante: Dios es un Padre que da «buenas cosas á los que le piden» (v.11). Nadie insiste ante un desconocido indiferente. Se insiste ante quien uno sabe que escucha. La confianza en el carácter del Padre es lo que hace razonable la constancia.
La promesa no es un cheque en blanco para cualquier deseo. Es una promesa sobre la actitud de Dios: quien pide, recibe respuesta; quien busca, encuentra; a quien llama, se le abre. Esa respuesta puede tener una forma distinta de la esperada, pero no es silencio ni desprecio.
Si quiere conocer el contexto original y el significado detallado de este pasaje, lea el estudio del significado de Mateo 7:7.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre confiar en Dios.
Para pensarlo hoy
- Siga pidiendo por aquello que ha dejado de orar por cansancio.
- Añada hoy un verbo: si solo pide, busque también su voluntad en la Palabra; si ya busca, llame otra vez.
- Recuerde a quién ora: un Padre que da buenas cosas, según el versículo 11.
- Espere una respuesta, aunque no venga con la forma que usted imaginó.
