Dos personas caminando juntas por un sendero al amanecer
27 Septiembre

Devocional del día
Mateo 28:20 · La última promesa antes de partir
Mateo 28:20

Una promesa para todos los días, no solo los buenos

Por Giovany Quintero

«…enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.»

Mateo 28:20 · Reina-Valera 1909

Son las últimas palabras registradas de Jesús en el Evangelio de Mateo, dichas justo antes de su ascensión. No es un detalle menor: si alguien elige con cuidado sus palabras finales, estas lo son. Y eligió una promesa de compañía, no una lista de advertencias.

«Todos los días» no distingue entre los días fáciles y los difíciles, los de fe fuerte y los de duda. La promesa cubre exactamente los mismos días que ya está viviendo hoy, sean cuales sean, sin condición previa de ánimo o desempeño.

Esta promesa no llega sola, llega unida a un envío: «id, y doctrinad á todos los Gentiles» (es decir, enseñar y hacer discípulos). Jesús no promete su compañía como un consuelo aislado, sino como el respaldo para una misión concreta. Quien sale a hacer lo que Jesús mandó, no sale solo.

Y termina con «hasta el fin del mundo», sin fecha de caducidad más cercana. No es una promesa para una temporada difícil que eventualmente termina; es una promesa que acompaña toda la extensión de la vida y la misión, sin excepción de época.

Si quiere conocer el contexto original y el significado detallado de este pasaje, lea el estudio del significado de Mateo 28:20.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos de esperanza y consuelo.

Para pensarlo hoy

  1. Note que esta promesa no distingue entre días buenos y malos; cubre literalmente «todos».
  2. Recuerde que la compañía de Cristo está unida a la misión que dejó, no es un consuelo separado de ella.
  3. Piense en qué cambiaría hoy si actuara con la certeza de que no está solo en lo que hace.
  4. Descanse en que esta promesa no tiene fecha de caducidad: llega «hasta el fin del mundo».

Oración

Señor Jesús, gracias por prometer tu compañía para todos mis días, no solo para los que me siento fuerte. Ayúdame a recordar hoy que no camino solo, y que tu presencia respalda lo que me llamaste a hacer. Amén.

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