Buscar su gozo no es egoísmo
«Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre.»
Salmo 16:11
El pastor y autor John Piper resumió buena parte de su enseñanza en una frase que a muchos les suena, al principio, casi sospechosa: Dios es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en él. Suena a que buscar el propio gozo fuera egoísta o poco espiritual — y sin embargo, es exactamente lo que describe este salmo.
David no dice que en la presencia de Dios hay un gozo modesto, razonable, del tamaño justo para no parecer excesivo. Dice «plenitud de gozo» y «delicias para siempre» — un lenguaje sin freno, sin la cautela con la que solemos hablar de nuestros propios deseos cuando se trata de religión.
La idea de Piper no inventa nada nuevo aquí; simplemente toma en serio lo que el salmo ya afirma: que Dios no es glorificado a pesar de que usted busque gozo en él, sino precisamente cuando lo encuentra ahí. Buscar en otro lugar lo que solo Dios puede dar en plenitud no es más noble; es, en el fondo, conformarse con menos.
Si hoy ha estado buscando plenitud en logros, aprobación o distracciones que rinden cada vez menos, este versículo no le pide que reprima ese deseo de gozo. Le señala dónde, según quien lo escribió, en realidad se encuentra sin límite.
Para pensarlo hoy
- Nombre dónde ha estado buscando gozo o satisfacción últimamente.
- Considere que buscar su gozo en Dios no es egoísmo, sino lo que este salmo describe como su diseño.
- Busque hoy, deliberadamente, un momento en su presencia, esperando encontrar ahí algo real.