No hay pozo tan profundo
«Ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.»
Romanos 8:38-39
Corrie ten Boom sobrevivió un campo de concentración nazi después de que su familia escondiera a judíos en su casa durante la ocupación de Holanda. Vio morir a su hermana ahí mismo. Y de esa experiencia, no de la teoría, salió una de sus frases más repetidas: no hay pozo tan profundo que el amor de Dios no sea aún más profundo.
Pablo, en Romanos 8, hace una lista deliberadamente exhaustiva — muerte, vida, ángeles, principados, lo presente, lo por venir, lo alto, lo profundo — precisamente para cerrar cualquier excepción posible. No dice que la mayoría de las cosas no pueden separarlo del amor de Dios; dice que ninguna cosa creada puede hacerlo.
Ten Boom no llegó a esa convicción desde la comodidad, sino desde uno de los lugares más oscuros que un ser humano puede atravesar. Su testimonio no fue que el sufrimiento no la tocó, sino que ni siquiera ese sufrimiento extremo resultó ser más profundo que el amor que sostenía.
Si hoy siente que su situación es el pozo más profundo que alguien podría atravesar, este versículo — y la vida de quien lo vivió de forma tan literal — no minimiza su dolor. Le asegura que, sin importar cuán profundo sea, no está fuera del alcance de ese amor.
Para pensarlo hoy
- Nombre el «pozo» más profundo que enfrenta hoy, sin minimizarlo.
- Recuerde que Pablo no dejó ninguna excepción en su lista de lo que no puede separarlo del amor de Dios.
- Sostenga hoy esa certeza, incluso si el pozo sigue sintiéndose profundo.