Perdonar como Cristo perdonó
Por Giovany Quintero
«Sufriéndoos los unos á los otros, y perdonándoos los unos á los otros si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.»
Colosenses 3:13 · Reina-Valera 1909
Pablo no empieza por perdonar, sino por soportarse: «Sufriéndoos los unos á los otros» (aquí «sufriéndoos» significa soportándoos). El orden es realista. Antes de un gran acto de perdón hay un trabajo diario de convivir con defectos, manías y diferencias, y el versículo lo nombra sin romanticismo. Después añade el caso más difícil: cuando «alguno tuviere queja del otro».
La medida del perdón no es el carácter del otro, sino el de Cristo: «de la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros». Eso no pide fingir que no hubo daño: pide no cobrarse la deuda para siempre, porque uno mismo fue perdonado primero. Perdonar tampoco es lo mismo que exponerse de nuevo al daño; si fue grave o sigue ocurriendo, conviene buscar protección y acompañamiento.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre el perdón y la gracia.
Para pensarlo hoy
- Piense en una persona a la que hoy le cuesta “soportar” y pida a Dios paciencia concreta.
- Nombre la queja sin maquillarla y entréguela a Dios; perdonar no la niega.
- Recuerde cuánto ha sido perdonado usted y deje que eso marque la medida.