Paisaje desértico árido al amanecer

Devocional de los Salmos
Salmo 63:1 · Buscar a Dios antes de que el día empiece a pedir algo
Salmo 63:1

Antes de necesitar algo de Dios, tenga sed de Dios mismo

Por Giovany Quintero

«Dios, Dios mío eres tú: levantaréme á ti de mañana: mi alma tiene sed de ti, mi carne te desea, en tierra de sequedad y transida sin aguas.»

Salmo 63:1 · Reina-Valera 1909

David escribió este salmo en el desierto de Judá, huyendo, sin comodidades —literalmente en «tierra de sequedad y transida sin aguas». Pero no empieza pidiendo agua: dice «Dios, Dios mío eres tú» antes incluso de describir su sed. El desierto físico se convierte en metáfora de una sed distinta: la de su alma por Dios mismo, no solo por lo que Dios puede darle.

«Levantaréme á ti de mañana» (es decir, a primera hora) no es lo último del día, después de resolver lo urgente; es lo primero, antes de que la jornada empiece a pedirle algo. Vale la pena distinguir entre buscar a Dios por algo y buscar a Dios a él mismo, sobre todo cuando la vida atraviesa su propia tierra seca.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre el amor de Dios.

Para pensarlo hoy

  1. Busque a Dios hoy antes de pedirle algo concreto.
  2. Identifique si su sed últimamente ha sido de Dios mismo o solo de lo que él puede resolver.
  3. Reconozca la «tierra de sequedad» actual de su vida como un lugar donde también puede buscarlo.

Oración

Dios mío, tú eres tú, antes que cualquier otra cosa que necesite de ti. Aunque esté en tierra seca, que mi alma tenga sed de ti mismo, no solo de tus respuestas. Amén.

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