Isaías 40:31: Nuevas fuerzas como las águilas — Devocional de hoy

Águila con las alas extendidas volando en un cielo abierto
6 Septiembre

Devocional de hoy
Isaías 40:31 · Nuevas fuerzas como las águilas
Isaías 40:31

Cuando ya no le quedan fuerzas propias

«Pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.»

Isaías 40:31

Hay un cansancio que no se arregla con una noche de sueño. No es solo el cuerpo; es la sensación de haber estado sosteniendo algo — un trabajo, una relación, una espera que no termina — durante demasiado tiempo, sin ver todavía el resultado. Y en medio de ese cansancio, frases como «tendrán nuevas fuerzas» pueden sonar casi ofensivas, como si bastara con desearlo con más ganas.

Pero este versículo se lo dijo Isaías a un pueblo que estaba a punto de vivir el exilio — gente real, cansada de verdad, sin ninguna solución rápida a la vista. Y justo antes de esta promesa, el profeta hace algo interesante: en lugar de negar el cansancio, lo confirma sin rodeos. Dice que incluso los jóvenes, los que deberían tener más energía, «se cansan y se fatigan» (v.30). No es una debilidad suya; es simplemente el límite humano.

Y es justo ahí, después de reconocer ese límite, donde aparece la promesa. La palabra que se traduce «esperan» tiene la idea de entretejerse, de trenzar la propia vida con la de Dios — no es cruzarse de brazos a ver qué pasa. Es una espera que se sostiene activamente de algo, mientras el tiempo, inevitablemente, sigue pasando.

Y fíjese en el orden de las tres imágenes: volar, correr, caminar. Uno esperaría que la promesa terminara en lo más espectacular — volar como las águilas — pero termina en lo más ordinario: caminar sin fatigarse. Tal vez porque sostener lo cotidiano, día tras día, sin rendirse, es en realidad la forma de fuerza más difícil de todas.

Si hoy siente que ya dio todo lo que tenía, quizás la pregunta no sea cómo generar más fuerza propia. Tal vez sea en quién está entretejiendo su espera mientras tanto.

Para pensarlo hoy

  1. Reconozca su cansancio sin vergüenza. Hasta el texto admite que hasta los más fuertes se fatigan.
  2. Recuerde que esperar no es no hacer nada. Es entretejer su día a día con la presencia de Dios.
  3. Valore la fuerza para lo ordinario, no solo para los momentos que se notan.
  4. Pregúntese hoy de dónde está intentando sacar fuerzas: de usted mismo, o de aquel que promete cambiarlas por otras.

Oración

Señor, hoy estoy cansado de una forma que no se arregla durmiendo más. Te entrego este cansancio en lugar de seguir fingiendo que puedo solo. Enséñame a esperar en ti activamente, y cambia mis fuerzas agotadas por las tuyas, para lo espectacular y también para lo simplemente cotidiano. Amén.

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