Dios mira el corazón
Por Giovany Quintero
«Y Jehová respondió á Samuel: No mires á su parecer, ni á lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová mira no lo que el hombre mira; pues que el hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas Jehová mira el corazón.»
1 Samuel 16:7 · Reina-Valera 1909
Samuel fue enviado a Belén a ungir como futuro rey a uno de los hijos de Isaí (1 Samuel 16:1). Al ver a Eliab, el mayor, pensó: «De cierto delante de Jehová está su ungido» (16:6). Parecía el candidato perfecto. Pero Dios le dijo que no se fijara en su apariencia ni en su estatura, y añadió: «Jehová mira no lo que el hombre mira».
Pasaron siete hijos de Isaí y Dios no eligió a ninguno (16:10). El elegido era el menor, que estaba cuidando las ovejas (16:11), el que ni siquiera habían llamado. Era David. El texto dice que también era «de hermoso parecer» (16:12), así que el punto no es que la apariencia sea mala, sino que no decide quién vale ni a quién usa Dios.
Hoy el «parecer» se mide en likes, filtros, ropa y seguidores, y es fácil compararte y sentir que vales menos. Este versículo te recuerda que tu valor no lo decide una pantalla: Dios mira el corazón, y eso incluye lo que piensas, lo que amas y lo que decides cuando nadie te ve. No es una excusa para descuidarte, sino una invitación a cuidar lo que más importa.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre el amor de Dios.
Para pensarlo hoy
- Haz un descanso de comparaciones: hoy no mires el perfil de nadie con quien sueles compararte.
- Escribe tres cosas buenas de tu carácter (no de tu aspecto), como tu lealtad, tu sentido del humor o tu esfuerzo.
- Elogia a alguien por algo que no se ve (su esfuerzo, su amabilidad o su honestidad) y no por cómo se ve.