El miedo no puede quedarse donde hay amor perfecto
«En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.»
1 Juan 4:18
Mucho del temor que sentimos frente a Dios tiene que ver con esperar un castigo, con la sospecha de no ser suficientes o de estar a punto de fallar de nuevo. Juan describe ese tipo de temor como algo ligado precisamente a eso: a esperar castigo.
El amor perfecto del que habla no es un premio que se gana con suficiente esfuerzo espiritual; es lo que, según este versículo, expulsa activamente ese temor cuando se recibe de verdad. No coexisten indefinidamente: donde hay amor perfecto, el miedo pierde el terreno que antes ocupaba.
Para pensarlo hoy
- Nombre un temor concreto que sienta hoy frente a Dios.
- Pregúntese si ese temor está ligado a esperar un castigo más que a una relación de confianza.
- Reciba hoy el amor de Dios como perfecto, no como algo que aún debe ganarse.