Dormir tranquilo no es no tener problemas, es saber en quién confía
Por Giovany Quintero
«En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado.»
Salmo 4:8 · Reina-Valera 1909
David escribe este salmo en medio de una amenaza real, rodeado de quienes buscaban su vida. Aun así, termina hablando de dormir en paz. No dice “dormiré porque el peligro ya pasó”; dice «asimismo dormiré; porque solo tú, Jehová, me harás estar confiado». La paz de este versículo no depende de que el problema se resuelva, depende de en quién descansa mientras sigue sin resolverse.
Hay algo notable en el orden: «en paz me acostaré» viene antes de explicar el motivo. Es una decisión, no solo un sentimiento espontáneo que aparece cuando todo está en calma. David decide acostarse en paz porque ya conoce la razón —«solo tú», ninguna otra cosa— que lo sostiene esa noche.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre la paz.
Para pensarlo hoy
- Nombre hoy lo que le está robando el sueño y entrégueselo a Dios antes de acostarse.
- Recuerde que esta paz no depende de que el problema desaparezca esta misma noche.
- Decida, como David, acostarse en paz aunque la situación siga sin resolverse.