El significado de si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela a Dios
Por Giovany Quintero
«Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.»
Santiago 1:5 · Reina-Valera 1909
«Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios» —que muchos citan como «si alguno tiene falta de sabiduría, pídala a Dios»— parece una invitación sencilla, pero está dentro de una carta escrita para cristianos que atravesaban pruebas reales. Este estudio no reemplaza el devocional sobre Santiago 1:5; lo complementa. Si el devocional es la reflexión para el corazón, esto es el contexto para la mente.
¿Quién escribió esto, y por qué?
El autor se presenta como «Jacobo, siervo de Dios y del Señor Jesucristo» (1:1); en esta versión, Jacobo es el Santiago de la carta. La tradición cristiana lo identifica con Jacobo, el hermano del Señor y dirigente de la iglesia de Jerusalén (Gálatas 1:19; Hechos 15:13). Escribe «á las doce tribus que están esparcidas», es decir, a creyentes judíos que vivían lejos de Palestina, y su propósito es práctico: que la fe se note en la manera de vivir, sobre todo en medio de las dificultades.
De qué trata el pasaje completo
El versículo 5 aparece a continuación de una enseñanza sobre las pruebas. Santiago pide considerar como sumo gozo el pasar por diversas pruebas, porque la prueba de la fe produce paciencia (v.2-4). Enseguida llega la petición de sabiduría (v.5) y una condición: pedir «en fe, no dudando nada» (v.6), porque quien duda es «semejante á la onda de la mar» y de «doblado ánimo» (v.6-8). El texto conecta así la sabiduría con saber cómo actuar y cómo perseverar mientras dura la prueba.
Qué quiso decir con «demándela á Dios»
La sabiduría en la Biblia no es solo conocimiento: es saber vivir de manera que agrade a Dios y tomar buenas decisiones, una idea muy presente en el Antiguo Testamento («Jehová da la sabiduría», Proverbios 2:6). El verbo (demandar significa pedir) es un mandato: la sabiduría se pide, no se fabrica. Dios da «abundantemente», palabra que también puede entenderse como “generosamente” o “sin reservas”, y «no zahiere», es decir, no echa en cara la falta ni se cansa de la petición. Un ejemplo es Salomón, que pidió «corazón dócil» y Dios le dio «corazón sabio y entendido» (1 Reyes 3:9-12).
La intención de Dios en este texto
Santiago quiere que los creyentes en apuros no se queden en la confusión ni actúen por su cuenta, sino que acudan a Dios con confianza. La promesa «le será dada» no es un método para conseguir respuestas instantáneas: es la seguridad de que Dios, que ni exige méritos ni reprocha, está dispuesto a dar la sabiduría que hace falta. Más adelante (3:17) la describe como «primeramente es pura, después pacífica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos».
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre la sabiduría y la guía de Dios.
Aplicación práctica
- Lea los versículos 2 al 8: la petición de sabiduría se entiende dentro de la enseñanza sobre las pruebas y la fe.
- Note que “pedir” es un mandato, no un último recurso: Santiago da por hecho que la falta de sabiduría es normal.
- Tenga presente la condición del versículo 6: pedir con fe, sin la inconstancia de quien duda.
- Lea el devocional sobre Santiago 1:5 para llevar este estudio a una aplicación concreta para su día.
