La fuerza no es mía, pero puede sostenerme
Por Giovany Quintero
«Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.»
Filipenses 4:13 · Reina-Valera 1909
Hay días en que este versículo suena casi como una burla. Se supone que «todo lo puedo», y sin embargo ahí está usted, sin fuerzas para lo que tiene por delante — un problema que no se resuelve, un cuerpo cansado, una meta que no alcanza. Si «todo lo puedo» significara lograr cualquier cosa que se proponga, la frase se rompería con la primera dificultad real.
Pero quien escribió esto no estaba en un podio celebrando un logro. Pablo escribió esta frase desde una prisión. No tenía control sobre su situación, no sabía cuándo saldría, y aun así había aprendido algo que quería compartir con la iglesia que lo apoyaba: «he aprendido á contentarme con lo que tengo… sé estar humillado, y sé tener abundancia» (v.11-12). El «todo lo puedo» que sigue no habla de conquistar circunstancias — habla de mantenerse firme dentro de ellas, sean buenas o malas.
Fíjese en algo importante: Pablo dice que aprendió a contentarse. No le nació así. No es que tuviera una personalidad naturalmente resistente. Fue un proceso, probablemente lento, probablemente con caídas en el camino. Y ese aprendizaje no ocurrió en soledad — ocurrió «en Cristo», apoyado en una fuerza que no era la suya propia.
Esa es la clave que este versículo suele perder cuando se cita fuera de contexto: no es una promesa de que usted, con suficiente fe o suficiente esfuerzo, logrará cualquier meta que se proponga. Es la promesa de que hay una fuerza disponible — no la suya, la de Cristo — capaz de sostenerlo tanto cuando todo va bien como cuando nada sale como esperaba.
Si hoy siente que le falta fuerza, tal vez la pregunta no sea cómo generar más. Tal vez sea en quién está apoyándose mientras la busca.
Si quiere conocer el contexto original y el significado detallado de este pasaje, lea el estudio del significado de Filipenses 4:13.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos de fortaleza y ánimo.
Para pensarlo hoy
- Suelte la idea de “todo lo puedo lograr”. El versículo habla de sostenerse en cualquier circunstancia, no de conquistar cualquier meta.
- Recuerde que el contentamiento se aprende, con el tiempo, no de un día para otro.
- Note en quién se apoya Pablo. No dice “todo lo puedo yo solo”, dice «en Cristo que me fortalece».
- Pregúntese hoy si está buscando fuerza propia o apoyándose en la que se le ofrece.
