Jeremías 29:11: Pensamientos de paz, y no de mal — Devocional de hoy

Camino de tierra que se pierde en el horizonte entre campos verdes al amanecer
1 Septiembre

Devocional de hoy
Jeremías 29:11 · Pensamientos de paz, y no de mal
Jeremías 29:11

Un futuro que todavía no se ve

«Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.»

Jeremías 29:11

Hay esperas que uno elige, y hay esperas que le imponen. Un cambio que no pidió, una puerta que se cerró, un año que se parece demasiado al anterior sin que nada avance. Y en medio de eso, cuesta creer que exista un plan bueno para algo que ni siquiera eligió vivir.

Este versículo se lo dijo Dios a un grupo de personas exactamente en esa situación. No eran turistas en Babilonia; eran exiliados, arrancados de su tierra, viviendo en un país que no habían escogido, bajo un imperio que los había derrotado. Y lo primero que Dios les pidió, antes de esta promesa, no fue esperar sentados: les dijo que construyeran casas, que plantaran huertos, que buscaran el bien del lugar donde estaban — un lugar que nunca quisieron habitar.

Solo después de esa instrucción llega la promesa: «pensamientos de paz, y no de mal». No dice «pensamientos de rescate inmediato». Dice que Dios tiene un plan trazado, deliberado — la palabra original evoca el diseño cuidadoso de un artesano, no una idea improvisada — incluso mientras el pueblo seguía en el exilio que Dios mismo había permitido.

Eso cambia la forma de leer esta promesa hoy. No es una garantía de que su espera actual va a terminar en el plazo que usted desea. Es la seguridad de que, incluso dentro del tiempo que todavía no entiende, hay una intención de bien detrás de lo que vive. La paz que promete no es la ausencia de la espera; es sentido en medio de ella.

Tal vez hoy no pueda ver el final de lo que está viviendo. Pero se le pide algo mientras tanto: seguir edificando, seguir plantando, seguir buscando a Dios de corazón — no solo esperar sentado a que la espera termine.

Para pensarlo hoy

  1. Nombre la espera que está viviendo, aunque no sepa cuánto va a durar.
  2. Note que la promesa vino con instrucciones: edificar, plantar, buscar — no solo aguardar.
  3. Recuerde que «plan» no es «rescate inmediato». Dios trabaja también dentro de la espera, no solo al final de ella.
  4. Pregúntese qué significaría hoy «buscar la paz» del lugar donde está, en lugar de vivir solo pendiente de salir de ahí.

Oración

Señor, no siempre entiendo por qué esta espera dura tanto. Ayúdame a creer que tienes un plan de bien incluso en lo que todavía no cambia. Dame fuerzas para seguir edificando y plantando hoy, en lugar de vivir solo pendiente del día en que esto termine. Enséñame a buscarte de todo corazón mientras aguardo. Amén.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio