Una bendición que Dios mismo dictó
Por Giovany Quintero
«Jehová te bendiga, y te guarde: Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia: Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz.»
Números 6:24-26 · Reina-Valera 1909
En contexto
Estas palabras no nacieron de un maestro de oración, sino de Dios. En Números 6, «Jehová habló á Moisés» y le pidió que dijera a Aarón y a sus hijos: «Así bendeciréis á los hijos de Israel» (v.22-23). Es la llamada bendición sacerdotal: tres líneas breves que los sacerdotes pronunciaban sobre el pueblo.
Fíjate en lo que pide cada línea. Primero, «Jehová te bendiga, y te guarde»: bendición y protección van juntas, como si Dios no quisiera darte algo bueno y dejarte solo con ello. Después, «Haga resplandecer Jehová su rostro sobre ti, y haya de ti misericordia»: un rostro que brilla es un rostro que te recibe con agrado, no uno que te examina con el ceño fruncido.
La última línea es la que muchos buscan cuando están cansados: «Jehová alce á ti su rostro, y ponga en ti paz». Esa paz no es la ausencia de problemas, sino la presencia de alguien que se vuelve hacia ti. El versículo 27 lo remata: «Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré». Quien bendice, en última instancia, es Dios.
Puedes leerla como una oración pequeña para empezar el día. No tienes que añadir nada para merecerla: es una bendición que se recibe. Lo que sí puedes hacer es leerla despacio, una línea cada vez, y dejar que te recuerde que alguien cuida de ti.
Si quieres entender el contexto original y el significado de este pasaje, lee la explicación de Números 6:24-26.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos de la Biblia sobre la paz de Dios.
Para aplicarlo hoy
- Léela en voz baja al empezar el día, una línea a la vez, y detente en la que más necesites.
- Bendice a alguien: elige a una persona y pídele a Dios, por su nombre, que la guarde y le dé paz.
- Pon una preocupación concreta delante de Dios y pídele la paz de la que habla el versículo 26.
- Cierra el día con las mismas palabras, para que empiece y termine en las manos de Dios.
Para meditar
¿Has estado leyendo tu día desde un rostro que te examina o desde uno que se vuelve hacia ti con agrado?
Oración
Cada mañana publicamos un devocional nuevo. Vuelve mañana y léelo en el devocional de hoy.
