Rebaño de ovejas en una ladera verde entre árboles y niebla
30 Octubre

Devocional del día
Salmo 23:4 · Compañía en el valle
Salmo 23:4

No temeré, tú estás conmigo

Por Giovany Quintero

«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estarás conmigo: tu vara y tu cayado me infundirán aliento.»

Salmo 23:4 · Reina-Valera 1909

En contexto

El Salmo 23 se presenta como «Salmo de David». David fue pastor antes de ser rey: cuando Samuel preguntó por sus hijos, Isaí respondió que quedaba el menor, «que apacienta las ovejas» (1 Samuel 16:11). Desde esa experiencia describe cómo es Dios con quien lo sigue.

Fíjate en un cambio pequeño pero importante. Hasta el versículo 3, David habla de Dios en tercera persona: «Jehová es mi pastor», «me hará yacer». En el versículo 4 le habla directamente: «porque tú estarás conmigo». En el valle más oscuro ya no hablas de Dios, hablas con él.

El versículo no dice que el valle se pueda evitar: dice «aunque ande en valle de sombra de muerte». El valle es real y se atraviesa, no se rodea. Lo que da seguridad no es la ausencia de peligro, sino la presencia del pastor. Su «vara» y su «cayado», las herramientas con las que el pastor guía y defiende, «me infundirán aliento».

Dios no promete aquí que no habrá valle; promete compañía. El miedo no desaparece porque el camino sea fácil, sino porque no lo recorres solo. Y al final del salmo el valle queda atrás: «Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida» (v.6).

Si quieres entender el contexto original y el significado de este pasaje, lee la explicación de Salmo 23:4.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre el miedo y la valentía.

Para aplicarlo hoy

  1. Nombra tu valle: ponle palabras a lo que hoy te da miedo y dile a Dios que lo estás atravesando.
  2. Cambia la persona: en vez de hablar de Dios, háblale a él y repite «tú estarás conmigo».
  3. Recuerda a tu pastor: piensa en una ocasión pasada en que Dios te sostuvo en un momento difícil.
  4. Acompaña a alguien en su valle hoy: un mensaje o una llamada pueden ser un cayado para esa persona.

Para meditar

¿Qué valle estás atravesando hoy, y qué cambiaría si en vez de hablar de Dios le hablaras directamente a él?

Oración

Señor, tú eres mi pastor. En los valles oscuros y en los días tranquilos, recuérdame que estás conmigo. Que tu vara y tu cayado me den aliento y me ayuden a seguir caminando. Amén.

Cada mañana publicamos un devocional nuevo. Vuelve mañana y léelo en el devocional de hoy.

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