Filipenses 4:6-7: Por nada estéis afanosos — Devocional de hoy

Amanecer visto desde las alturas, entre nubes
22 Agosto

Devocional de hoy
Filipenses 4:6-7 · Por nada estéis afanosos

Filipenses 4:6-7

Por nada estéis afanosos

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.»

Filipenses 4:6-7

Piense en esto un segundo: el hombre que escribió «por nada estéis afanosos» estaba encadenado. No es una metáfora — Pablo escribe esta carta desde una prisión romana, sin saber todavía si lo iban a soltar o a ejecutar. Y desde ahí, encadenado, les dice a otros que no se angustien. Si alguien tenía motivos reales para la ansiedad, era él.

Justo antes de este versículo, Pablo tuvo que mediar en un conflicto muy humano: dos mujeres de la iglesia, Evodia y Síntique, estaban peleadas. Pablo no entra en detalles de quién tenía razón — simplemente les pide que se pongan de acuerdo «en el Señor». Y de ahí pasa, casi sin transición, a hablar de la ansiedad en general. Como si dijera: las peleas, el dinero, la salud, el futuro — todo cabe en la misma categoría, y todo tiene la misma puerta de salida.

«Por nada estéis afanosos» no es una sugerencia amable. En el idioma original es un mandato, tan directo como cualquier otro. Eso puede sonar duro al principio — ¿cómo se le ordena a alguien que no sienta algo? Pero Pablo no está mandando una emoción; está mandando una dirección: qué hacer con la ansiedad cuando aparece, no fingir que no existe.

Y la respuesta que da es muy concreta: «en toda oración y ruego, con acción de gracias, sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios». Fíjese que no dice «ora por lo grande y aguanta lo pequeño solo». Dice en todo. No hay una lista de preocupaciones demasiado pequeñas para llevárselas a Dios.

Lo que más me sorprende es lo que promete a cambio — no la solución al problema, sino algo distinto: paz. «La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos.» Note que el problema puede seguir sin resolverse, y aun así Dios promete guardar su corazón. La palabra «guardará» es un término militar, como un centinela haciendo guardia. No es que el problema desaparezca; es que su corazón queda protegido en medio de él.

Puede que hoy tenga algo que no tiene solución todavía. Este versículo no le promete la solución inmediata. Le promete un centinela.

Para pensarlo hoy

  1. Nombre su ansiedad en oración, por pequeña que le parezca — «en todo» no deja nada afuera.
  2. Añada acción de gracias, aunque el problema siga sin resolverse — cambia la postura del corazón.
  3. Recuerde que la paz promete guardar su corazón, no necesariamente resolver el problema al instante.
  4. Si lo escribió un hombre encadenado, usted también puede creerlo hoy, sin importar su circunstancia.

Oración

Señor, hoy traigo ante ti lo que me tiene ansioso, por pequeño o grande que parezca. Gracias porque no tengo que resolverlo todo yo mismo antes de venir a ti. Enséñame a orar con acción de gracias aun cuando el problema siga ahí, y guarda mi corazón y mis pensamientos con tu paz, esa paz que no depende de que todo se arregle primero. Amén.

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