Gaviota blanca volando libre en un cielo azul
21 Octubre

Devocional del día
Juan 8:32 · La libertad que da la verdad
Juan 8:32

La verdad que nos hace libres

Por Giovany Quintero

«Y conoceréis la verdad, y la verdad os libertará.»

Juan 8:32 · Reina-Valera 1909

«La verdad os libertará», que muchos citan como «la verdad os hará libres», es una de las frases bíblicas más citadas fuera de la Biblia, a veces para defender ideas que Jesús no tenía en mente. Conviene leerla donde aparece: es una promesa con una condición. Jesús la dice justo después de otra frase que muchas veces se omite: «Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos» (v. 31).

El orden importa. Primero permanecer en su palabra; después conocer la verdad; y entonces ser libres. La libertad de la que habla Jesús no llega por acumular información, sino por permanecer, es decir, seguir y vivir, en lo que él dijo. No es un conocimiento de datos sino de una relación, porque la verdad, en este evangelio, tiene rostro: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida» (Juan 14:6).

Sus oyentes entendieron mal la libertad: respondieron que jamás habían sido esclavos de nadie (v. 33). Jesús les muestra una esclavitud más profunda: «todo aquel que hace pecado, es siervo de pecado» (v. 34). En nuestra vida, esa esclavitud puede tomar formas que no reconocemos como cadenas: las excusas, el engaño sobre uno mismo, la costumbre de repetir lo que sabemos que no debemos.

Y el pasaje no termina en una idea sino en una persona: «si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres» (v. 36). Quien libera no es una verdad abstracta, sino el Hijo. Por eso la respuesta práctica a este versículo no es saber más, sino acercarse más a él y a su palabra.

Si quiere conocer el contexto original y el significado detallado de este pasaje, lea el estudio del significado de Juan 8:32.

Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre la sabiduría y la guía de Dios.

Para pensarlo hoy

  1. Lea el versículo 31 antes del 32: la libertad empieza permaneciendo en la palabra de Jesús.
  2. Identifique algo que le ata y que no ha querido llamar por su nombre y preséntelo a Dios con honestidad.
  3. Dedique hoy unos minutos a leer Juan 8:31-36 completo, sin prisa.
  4. Recuerde quién libera: «si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres».

Oración

Señor Jesús, quiero permanecer en tu palabra para conocer tu verdad. Muéstrame lo que me ata y no he querido ver, y hazme libre con la libertad que solo tú das. Amén.

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