No necesita ver todo el camino: necesita a quien lo guía
Por Giovany Quintero
«Y guiaré los ciegos por camino que no sabían, haréles pisar por las sendas que no habían conocido; delante de ellos tornaré las tinieblas en luz, y los rodeos en llanura. Estas cosas les haré, y no los desampararé.»
Isaías 42:16 · Reina-Valera 1909
Fanny Crosby nació en 1820 en el estado de Nueva York y perdió la vista siendo un bebé de pocas semanas. Estudió y luego enseñó en el Instituto para Ciegos de Nueva York, y llegó a ser una de las autoras de himnos más prolíficas de la historia: suele citarse que escribió más de ocho mil letras, entre ellas la de «Blessed Assurance» («Bendita seguridad», en traducción literal), de 1873.
Según sus propios relatos, no veía su ceguera como una razón para la amargura. Lo que sorprende en su historia no es la ausencia de dificultad, sino la constancia: siguió escribiendo, enseñando y trabajando en misiones de ayuda a personas pobres de Nueva York durante casi toda su larga vida. Cada persona vive sus limitaciones a su manera, y su actitud no debe imponerse a nadie como regla.
Isaías 42:16 no habla de su ceguera física: la imagen de «los ciegos» describe a un pueblo sin rumbo, que no sabe por dónde seguir. Pero la figura que usa, ser llevado de la mano por un camino que no se conoce, con la promesa de que la oscuridad se volverá luz, resulta familiar para quien ha tenido que confiar en un guía a cada paso. El versículo no promete conocer el camino de antemano, sino que Dios mismo irá delante. Las promesas están todas en primera persona: «guiaré», «haréles pisar», «tornaré», «no los desampararé».
A veces lo que más pesa no es el camino, sino no saber adónde lleva. Tal vez usted enfrente hoy un tramo que no conoce: un cambio de trabajo, una enfermedad, una etapa nueva. El versículo no le pide ver más; le pide dar el siguiente paso de la mano de quien sí conoce el camino.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre el amor de Dios.
Para pensarlo hoy
- Nombre el camino desconocido que enfrenta hoy y dígale a Dios, con sinceridad, qué le asusta.
- Pida luz para el siguiente paso, no para todo el trayecto.
- Recuerde una vez en que Dios lo guió por un camino que no esperaba y agradézcaselo.