Pedir solo a Dios, y esperar su respuesta
Por Giovany Quintero
«Encomienda á Jehová tu camino, y espera en él; y él hará.»
Salmo 37:5 · Reina-Valera 1909
George Müller nació en Prusia en 1805 y vivió la mayor parte de su vida adulta en Bristol, Inglaterra. En 1836 abrió allí su primer hogar para niños huérfanos, y la obra creció hasta convertirse en los grandes edificios de Ashley Down, que atendieron a miles de niños a lo largo de varias décadas. Lo que más se recuerda de él es su método: no pedía dinero a nadie, sino que presentaba sus necesidades solo a Dios en oración y llevaba un registro de cómo se iban respondiendo.
Müller sostenía que la oración no es el último recurso cuando todo lo demás falla, sino el primer paso ante cualquier necesidad, grande o pequeña, desde los gastos de la casa hasta la comida del día. Quienes han estudiado su vida suelen resumir su convicción así: Dios se ocupa de lo que se le encomienda con fe, y la fe crece al comprobar cómo responde.
Esa es la lógica de Salmo 37:5. El verbo que se traduce «encomienda» tiene la idea de “hacer rodar” una carga sobre alguien: se trata de descargar el camino sobre Jehová. Después de entregar, el versículo pide confiar y promete algo breve y abierto: «él hará». No dice qué hará ni cuándo. La promesa no es un resultado a nuestra medida, sino la acción de Dios.
Entregar no es desentenderse: Müller siguió trabajando, administrando y rindiendo cuentas con orden. Lo que dejó de hacer fue cargar solo con lo que no podía resolver. Piense hoy en un camino que lleva sobre los hombros —una decisión, una deuda, una familia— y pregúntese qué parte puede “hacer rodar” hacia Dios.
Este versículo forma parte de nuestra selección de versículos sobre confiar en Dios.
Para pensarlo hoy
- Anote la necesidad o la decisión que más le pesa y preséntela a Dios en oración, con sus propias palabras.
- Distinga qué parte le toca hacer a usted y qué parte entrega a Dios.
- Lleve un cuaderno donde apunte lo que pide y cómo se va respondiendo, como hacía Müller.